viernes, 25 de octubre de 2013

¿QUÉ ES LA ESTIMACIÓN PROPIA?




De los innumerables pensamientos conceptuales que surgen del océano de nuestra mente raíz, el más perjudicial es la estimación propia o egoista, y el más beneficioso es la mente que estima a los demás. ¿Qué es la estimación propia? La estimación propia se define como "la mente que considera que uno mismo es muy importante, y surge a partir de la apariencia de un yo con existencia inherente". Esta perturbación mental se manifiesta en nuestra mente en casi todo momento y es el origen de nuestro sufrimiento en samsara.                          



     Gueshe Kelsang Gyatso






lunes, 16 de septiembre de 2013




NINGUNA EDAD PUEDE RECLAMARME

Estoy apasionadamente interesada por la vida.
A mi atención nada puede desviarla del vivir.
Estoy locamente enamorada del hombre.
No pueden detenerme las distinciones ni las discriminaciones.
La pasión por la Libertad me consume.
La ética y la religión no pueden controlar mi espontaneidad.
La tierra es mi hogar, los vastos cielos mi morada.
Ningún estado, ninguna nación podrán jamás adueñarse de mí.
Soy el perfume de la evolución cósmica.
Ningún pensamiento, ninguna raza, ninguna edad puede reclamarme.

De Amistosa Comunión

(Poemas de Vimala Thakar)









“ IL CANTO DEL CUORE”

Thic Nhat Hann

Non sono limitato da questo corpo.

Non sono mai nato e non sono mai morto.

Questo corpo non è me.

Sono vita senza confini.

manifestazioni della mia meravigliosa Vera Mente.

Guardo l’oceano e il cielo stellato,





Sono libero, al di là di ogni tempo.

Nascita e morte sono soltanto porte che oltrepassiamo, sacre soglie nel nostro 

viaggio.

Nascere e morire sono come giocare a nascondino.

Allora ridi con me, prendimi per mano, diamoci un saluto, un arrivederci, per 

ritrovarci presto.

Ci ritroviamo oggi.

Ci ritroviamo domani.

Ci ritroveremo alla sorgente in ogni momento.

Ci ritroveremo in ogni forma di vita.














lunes, 4 de marzo de 2013

Meditación de vacío, amor y muerte.



La meditación de vacío es, de alguna manera, una forma de morir en vida siendo plenamente consciente de ello. La experiencia que implica es lo más parecido a la muerte. Una persona al morir abandona toda forma de apego y se funde  con el "todo". Ya no está presente como forma humana. Ya no existe como la persona llamada María o Juan o quien quiera que sea.  La persona en cuestión deja de ser y entonces puede ser cualquier cosa. No tiene límites. No conoce de limites. No hay dimensión alguna a la que obedezca.  Ni espacial ni temporal.  Ese "ser" que ya no es, de alguna manera está presente en todas y cada una de las personas y cosas que forman parte de la realidad.
Esa comunión cósmica con el "uno" es posible cuando uno se libera del cuerpo y de todos los conceptos formados acerca de la propia persona. Ese estado de ser tiene lugar cuando abandonas todas las  emociones y pensamientos que impiden que la conciencia plena y desnuda transcienda nuestro cuerpo y nuestra mente fusionándose con el "uno", con el "todo". El "todo" sin partes. 
La meditación de vacío permite alcanzar un estado de entrega tan profundo que no es necesario experimentar la muerte para entrar en comunión con el cosmos y ser uno con él.  Al despertar de la conciencia que implica esta experiencia se le denomina transcender la dualidad. La dualidad material viene dada por la concepción erronea de que al tomar forma en este mundo la individuación del ser te separa del cosmos. Esto es tan solo una ilusión. La realidad más profunda se encuentra más allá de toda división material. Vida y muerte no son entidades separadas. Ambas forman parte de una realidad transcendental que lo abarca todo. Si profundizas un poco en ellas podras descubrir que nada las ditingue a la una de la otra.
El temor a la muerte es temor a la vida, por que en el fondo vida y muerte son un continuo inseparable.  Quien no se enfrente a sus propios temores no será capaz de transcenderlos.
Para alcanzar cualquier comprensión que implique la expansión de la conciencia hace falta valor y perseverancia. Lo demás viene solo, por sí mismo.


Vida y muerte son un continuo por que ambas deben coexistir para que los procesos de cambio y renovación constante puedan tener lugar en el cosmos.  Como una vez dijo un hombre muy sabio llamado Einstein, "La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma". Por eso nacimiento y muerte son solo puertas que te permiten acceder a diferentes estados de conciencia, pero no representan ni un principio ni un fin.  Si profundizas en la naturaleza de la vida y de la muerte podrás advertir que no existe ni principio ni fin.

El amor es también una puerta para la expansión de tu conciencia. De hecho, el amor es la energía que mueve todo el cosmos.  El amor puede implicar una experiencia tan profunda como la propia muerte.  Amar es morir por el otro y para el otro.  Amar consiste en renunciar a todo para dedicarte a ese ser amado. Morir por él. Darte a él. Si amas conscientemente y tu entrega es total, de alguna manera, moriras como la persona que eres para renacer en la conciencia del otro.   Y viceversa, el otro morirá para renacer en tu propia conciencia.  Es más, una entrega tan profunda da lugar a la desaparición de tu conciencia en la del otro de tal modo que es imposible distinguirla la una de la otra.  La unión puede ser tan profunda que a través del otro puedes entrar en comunión con todo el cosmos.
Amar es confiarte al otro hasta el punto de llegar a perderte dentro de él para nacer como un nuevo ser. Un ser distinto, renovado y enriquecido por esa unión tan profunda.
Alguien  que ha experimentado un amor tan profundo nunca vuelve a ser el mismo. Se transforma. Evoluciona. La meditación de vacío, la muerte y el amor son puertas para la transformación de la conciencia y el crecimiento personal.  Es decisión de cada uno el cuándo y cómo vas a tomar la decisión de abrirlas y atravesar su umbral.  Pero tarde o temprano en algún momento de tu existencia estás llamad@ a hacerlo. Eso es algo que no se puede cambiar.














domingo, 17 de febrero de 2013

Algunos pensamientos curiosos



No se puede hallar paz ni en el pasado ni en el futuro, sino sólo en el instante presente.
                                                                                                             G. JAMPOLSKY


Entréme donde no supe, y quedéme no sabiendo, toda ciencia transcendiendo.
                                                                                 SAN JUAN DE LA CRUZ



No creais en la aut

sábado, 26 de enero de 2013

FÁBULA DE LOS PÁJAROS

Dos pájaros que habitan en un mismo árbol (la mente y la conciencia, el árbol es el cuerpo), ambos muy amigos. Uno en la parte baja del árbol es muy activo, salta, se mueve rápido de acá para allá y come frutos dulces y amargos del árbol (vive ratos tristes y felices en la vida).









El otro pájaro en la copa del árbol (la conciencia), está inactivo, no come frutos, ni dulces ni amargos, del árbol, siempre testigo, alerta, siempre en el presente (en contemplación siempre feliz). No se preocupa por nada.











A medida que el pájaro de abajo experimenta los altibajos de la vida (frutos dulces y amargos) tiene un vislumbre o despertar, se fija y decubre poco a poco al pájaro de arriba (con la práctica de la meditación se manifiesta la conciencia),  va escalando de rama en rama, golpe tras golpe, despertar tras despertar va madurando hasta alcanzar o visualizar el pájaro de arriba, que es su amiga y compañera. Entonces aquí ambos pájaros se convierten en una hasta desaparecer por completo. El pájaro de abajo era tan solo un reflejo del ave superior (la mente es tan solo un reflejo de la conciencia y hasta que no se descubre esto, tu única realidad será la mente).

 
 La práctica, la visión clara y la comprensión hizo que ambos pájaros se convirtieran en uno, pues en realidad nunca existieron dos: el ave inferior era tan solo un reflejo del ave superior, tranquila y feliz en su propia gloria.    Mundaka Upanishad (III, I-2)

martes, 18 de diciembre de 2012

Un relato sobre la compasión

El Buda refirió en cierta ocasión una de sus vidas anteriores, antes de alcanzar la Iluminación. Un gran emperador tenía tres hijos y el Buda había sida el menor de ellos, llamado Mahasattva.  Mahasattva era un chiquillo afectuoso y compasivo por naturaleza y consideraba a todos los seres vivos hijos suyos.
Un día el emperador y la corte salieron de excursión al campo y los principes, jugando, se internaron en el bosque. Al cabo de un rato dieron con una tigresa  que acababa de dar a luz y se hallaba tan desfallecida de hambre que estaba a punto de devorar a sus propios cachorros. Mahasattva les preguntó a sus hermanos.
- ¿Qué tendría que comer ahora la tigresa para recuperarse?
- Sólo carne o sangre fresca -le respondieron.
- ¿Quién daría su propia carne y su propia sangre para alimentarla y savar así su vida y la de sus cachorros? -volvió a preguntar.
- ¿Quién en realidad? -dijeron ellos.
Mahasattva, profundamente conmovido por el trance en que se hallaban la tigresa y sus cachorros, empezó a pensar: "Durante mucho tiempo he vagado por el samsara sin propósito alguno, vida tras vida, y a causa del deseo, la ira y la ignorancia he hecho poco para ayudar a otros seres. Aquí se me presenta al fin una gran oportunidad".
Tigres y cachorrosLos principes emprendieron el regreso, pero Mahasattva  les dijo:
- Adelantaos vosotros. En seguida os daré alcance.
Luego volvió sigilosamente hacia la tigresa, llegó a su lado y se tendió delante de ella para ofrecerse como alimento. La tigresa lo miró, pero estaba tan débil que ni siquiera podía abrir la boca. Así que el principe buscó un palo puntiagudo y se hizo un profundo corte del que manó abundante sangre; la tigresa la lamió y recobró suficiente fuerza para abrir las mandíbulas y comérselo.
Mahasattva dio su cuerpo a la tigresa para salvar a los cachorros, y por el gran mérito de su compasión renació en un reino superior y avanzó hacia la iluminación y su renacimiento como el Buda. Pero no sólo él resultó beneficiado por su acción: el poder de su compasión también purificó a la tigresa y a los cachorros de su karma, e incluso de cualquier deuda kármica que pudieran tener con él por la manera en que les había salvado la vida. Ese acto de compasión fue tan poderoso, de hecho, que creó entre ellos un lazo kármico que debía prolongarse hasta un futuro lejano. La tigresa y sus cachorros, que recibieron la carne de Mahasattva, renacieron, según se dice, como los cinco primeros discípulos del Buda, los primeros en recibir enseñanza de él después de su Iluminación.

domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Como me vas a explicar? Pedro Salinas

¿Como me vas a explicar,
di, la dicha de esta tarde,
si no sabemos por qué
fue, ni cómo, ni de qué
ha sido,
si es pura dicha de nada?
En nuestros ojos visiones,
visiones y no miradas,
no percibían tamaños,
datos, colores, distancias.
De tan desprendidamente
como estaba yo y me estabas
mirando, más que mirando,                                                                        
mis miradas te soñaban,
y me soñaban las tuyas.
Palabras sueltas, palabras,
deleite en incoherencias,
no eran ya signo de cosas,
eran voces puras, voces
de su servir olvidadas.
¡Cómo vagaron sin rumbo,
y sin torpeza, caricias!
Largos goces iniciados,
caricias no terminadas,
como si aun no se supiera
en qué lugar de los cuerpos
el acariciar se acaba,
y anduviéramos buscándolo
en lento encanto, sin ansia.
Las manos, no era tocar
lo que hacían en nosotros,
era descubrir; los tactos,
nuestros cuerpos inventaban,
allí en plena luz, tan claros
como en la plena tiniebla,
en donde sólo ellos pueden
ver los cuerpos
con las ardorosas palmas.
Y de estas nadas se ha ido
fabricando, indestructible,
nuestra dicha, nuestro amor,
nuestra tarde.
Por eso, aunque no fue nada,
sé que esta noche reclinas
lo mismo que una mejilla
sobre ese blancor de plumas
-almohada que ha sido alas-
tu ser, tu memoria, todo,
y que todo te descansa,
sobre una tarde de dos,
que no es nada, nada, nada.